La semana pasada te aseguramos que este será el año en que aprendamos a teletrabajar, es decir, a sacarle partido a esa flexibilidad para ser más productivo y disfrutar más de tu vida privada. Pero si tu rutina diaria consistía en escuchar un podcast en el trayecto a o desde la oficina, hacer una clase de pilates al mediodía o tomarte unas cervezas con los compañeros de trabajo los jueves, encontrar un equilibrio similar mientras se trabaja desde casa puede ser complicado.

La tentación de estar permanentemente conectado al trabajo es muy fuerte, y acaba influyendo negativamente en nuestro estado de ánimo y nuestro bienestar físico .

Aquí te ayudamos con 5 consejos para alcanzar el equilibrio entre trabajo y vida privada cuando trabajas desde casa:

ESTABLECER LÍMITES

La mayor lucha a la que se enfrentan los nuevos trabajadores en remoto es establecer límites en el trabajo. Para muchos, la regla de oro para un saludable equilibrio entre trabajo y vida es dejar el trabajo en la oficina y desconectar en casa. Es necesario crear una estructura similar mientras se trabaja a distancia. Recomendamos bloquear las notificaciones de los grupos de trabajo de WhatsApp o Slack una vez que hayas terminado las horas de trabajo asignadas para el día. Si tienes la aplicación Slack en tu móvil, puede que quieras eliminarla mientras trabajas desde casa. Es probable que estés rodeado de todos tus dispositivos tecnológicos, y no es necesario que te recuerden las tareas relacionadas con el trabajo mientras desayunas.

Si eres de los que no siente la presión de sus colegas para estar en línea en todo momento, puede que seas tú el responsable de crear esas expectativas. Intenta establecer límites contigo mismo primero, y el resto probablemente irá detrás.

APROVECHAR LA FLEXIBILIDAD

Aprovecha el teletrabajo como una oportunidad para darte más espacio. Los beneficios de trabajar desde casa se pueden resumir en una palabra: flexibilidad. Aunque tu anterior equilibrio entre trabajo y vida privada podría haber consistido en encontrar tiempo para tu familia o aficiones después de la oficina, ya no es así. Dependiendo de la política de tu empresa, podrías levantarte temprano y adelantarte al día, o permitirte una mañana lenta y trabajar más tarde por la noche.

Crea un equilibrio entre el trabajo y la vida privada que funcione bien para tu cuerpo y tu productividad. Solo porque algunos empiecen el día a las 6:30 de la mañana no significa que tú debas hacerlo.

Conócete a ti mismo antes de experimentar demasiado con la flexibilidad del trabajo a distancia.

MANTENER LA ESTRUCTURA

Sin embargo, no permitas que tu recién descubierta libertad interfiera en tu productividad. A menudo, tener demasiada flexibilidad puede llevar a aplazar tareas indefinidamente- ¡porque siempre se pueden hacer más tarde! La verdad es que todavía tienes que completar el mismo número de tareas. Si todos fuéramos máquinas altamente motivadas y auto-disciplinadas podríamos trabajar el mismo número de horas en diferentes momentos del día. Pero para muchos de nosotros, no es así.

Conócete a ti mismo antes de experimentar demasiado con la flexibilidad del trabajo a distancia. Después, establece un caos organizado que puedas mantener de manera realista. Recuerda que no tiene sentido crear horarios elaborados si no puedes seguirlos de manera consistente.

ACEPTAR LAS CIRCUNSTANCIAS (Y ADAPTARSE)

El ejercicio, el aire fresco y las actividades de ocio son la base de un saludable equilibrio entre trabajo y vida privada. El ejercicio no sólo es importante para nuestra salud física, sino que también puede ayudar a liberar el estrés después de un largo día de trabajo. Los que están encerrados en sus pequeños pisos tendrán que aceptar que ya no pueden depender del gimnasio de la oficina o de las clases en grupo con los compañeros. Cuanto antes nos adaptemos a hacer ejercicio y a mantenernos en forma en espacios pequeños, mejor.

Dedica un tiempo del día para estar activo, bien con ejercicios de alta intensidad o saliendo a correr si es posible. Reducir el estrés con el yoga matutino o vespertino es otra gran manera de relajarse y conseguir claridad mental. Encontrar un ejercicio que te guste y que esperes con ganas puede ayudarte a terminar el día.

NO SER EXIGENTE CON UNO MISMO

Finalmente, acepta que no puedes ser perfecto todo el tiempo. Sé honesto contigo mismo sobre tu estado emocional y tu productividad, y acepta que acostumbrarte a situaciones inciertas lleva tiempo. Puede que algún día no encuentres la motivación para moverte más allá de tu cama, y decidas que por ese día tu mesa de trabajo estará entre sábanas. Si eso es lo que necesitas hacer, entonces concédete esos privilegios. Pero asegúrate de que la falta de movimiento y la baja motivación no se conviertan en hábitos a largo plazo. Si hay algo las últimas crisis nos han enseñado es que hay que convivir con la posibilidad de que todo cambie y mantener siempre engrasada y lista para funcionar la capacidad de adaptación.

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