Es probablemente una de las mejores ergonomistas de nuestro país. Una impresionante trayectoria en la que se combina la experiencia profesional en algunas de las mejores empresas de mobiliario de oficina como Wilkhahn, donde trabajó en Alemania y más tarde en Inglaterra, o Herman Miller, donde discurrió gran parte de su periplo internacional en lugares como Japón o Hong Kong. Durante su estancia en Inglaterra decidió completar su formación con un Master en Ergonomía en la Universidad de Surrey.

Y es que esta valenciana lleva la ergonomía en la sangre. Desde que tiene uso de razón, María recuerda hacer los deberes en una silla ergonómica que su padre, emprendedor en el sector, le enseñaba a regular con paciencia.

Desde Septiembre de 2019 se incorpora al negocio familiar, una empresa pionera en el mundo del mobiliario de oficina, Ofival.

Su moto: “enseñar a la gente cómo sentarse correctamente” y eso y más cosas es lo que nos va a contar a lo largo de esta entrevista.

“Ahora vamos a ver la segunda parte de esta crisis sanitaria, que será una crisis musculoesquelética”

El 14 de marzo nos mandan a todos a casa y comenzamos a teletrabajar. Lo que al principio parece una solución para salir el paso se va consolidando, y las empresas empiezan incluir en el diseño de los planes de trabajo opciones para trabajar desde casa. ¿Qué opinas del teletrabajo?

Yo en Inglaterra ya teletrabajaba desde el 2005, cuando empezamos a trabajar desde casa 3 días a la semana. Así que para mí esta es la segunda ola del teletrabajo. Empresas como Google y Apple fueron pioneras y se dieron cuenta que la gente era mucho más productiva al ahorrar tiempo en el transporte, que en las grandes ciudades como Londres, Tokio, Madrid, etc. podía llegar a quitarles una hora por trayecto. Pero también se dieron cuenta de que se perdía mucho en la colaboración interpersonal. En Herman Miller tienen un dicho: “1 más 1 son 3”, que quiere decir que una persona no puede hacer el trabajo sola, como seres humanos que somos necesitamos la interacción, compartir ideas y opiniones. Y eso en el teletrabajo se pierde. Puedes ser bueno para redactar un texto, dibujar un plano o pensar en una oferta, pero pierdes todo el intercambio del que se aprende al interactuar espontáneamente con tus compañeros de trabajo. Esas pequeñas conversaciones que tanto enriquecen. Tenemos una situación de crisis sanitaria que nos ha obligado a abandonar las oficinas y trabajar desde casa, pero nadie se preocupa por las consecuencias que pueda tener eso en las personas. Creo que ahora tenemos una crisis sanitaria musculoesquelética, porque la mayoría de las personas trabajan desde la silla de la cocina horas y horas, o en una mesa de comedor de una altura de 75cm., que para comer y que no se caiga la comida está muy bien, pero para trabajar es demasiado alta. La gente no sabe sentarse ni adecuar su entorno al puesto de trabajo. Ahora vamos a ver la segunda parte de esta crisis sanitaria, que como he dicho será una crisis musculoesquelética. Y hay que tener cuidado, porque si se te rompe el ordenador lo puedes cambiar, pero si se te desplaza un disco o se te pinza un nervio o se origina una contractura, cuesta mucho tiempo de rehabilitación y puede incluso requerir intervenciones quirúrgicas. Es decir, hay que tener mucho cuidado con el cuerpo.

María Andreu

¿Qué errores más comunes comete la gente?

El error más común es pensar que podemos crear un espacio de trabajo con lo que tengamos a mano. Es decir, instalarnos en la mesa y la silla del comedor o de la cocina. Si después de 8 horas trabajando el cuerpo se queja, con un poco de suerte alguien se incorporará el cojín del sofá para soportar la curvatura lumbar, pero la mayoría ni siquiera llega a este punto y combate los dolores como puede. El error es pensar que una silla destinada a comer puede soportar nuestra columna durante un tiempo mayor de media hora. Estamos diseñados para movernos al menos una vez por minuto, 53 veces por hora. Fíjate en los niños, que no paran de moverse y nunca se quejan de dolores de espalda. Quizá debiéramos aprender de ellos.

¿Cuál sería una postura adecuada para trabajar?

El cuerpo humano está diseñado en 180º. Tenemos unos puntos de pivote que son la pelvis, la rodilla y el tobillo, así que cuando nos sentamos cerramos esos 180º en dos ángulos de 90, con lo cual estás cortando la circulación de la sangre, la circulación nerviosa y además tienes dos huesos en la pelvis, los isquiones o huesos de sentarse, que te están creando presión sobre los glúteos. De modo que si no tienes una silla con almohadilla o con un soporte elástico, va a llegar un momento en que los isquiones van a comprimir tanto los glúteos que van a crear cortes de circulación. Por eso la gente cuando está sentada mucho tiempo acaba cruzando las piernas, para liberar la presión en una parte del glúteo. Pero al mismo tiempo se ladea la columna vertebral y se pierde su alineación, así que al rato toda esa presión que se pone sobre un solo glúteo va a obligar a cruzar las piernas a la inversa. Así que estamos yendo de lado a lado basculando la columna, cuando realmente el punto de pivote es la cadera.

La mayoría de nosotros pasamos mucho tiempo sentados cada día de trabajo ¿Cómo debe ser esa silla ideal que nos cause el mínimo daño?

Lo ideal es tener una silla de trabajo que se abra en el punto de la cadera. La silla de la cocina no se abre. Así que el primer error es sentarse en una silla fija que no se abra. La silla de trabajo debe ser abatible, es decir, que se separe el asiento del respaldo para abrir el ángulo que hay entre el torso y los muslos.

Aparte de la silla, ¿qué otros elementos son importantes?

La silla es el elemento más importante. Una vez ajustamos la silla, la altura de la mesa es importante. Una mesa de comedor de cocina suele tener una altura de 75 cms., pero una mesa de trabajo debería ser regulable y tener entre 68 y 73-74 cms., en función de la altura. Para saber la altura que nos corresponde, ponemos el brazo a 90º, y donde apoye el codo, esa es la altura que debe tener la mesa. Se puede elevar la silla para llegar a esa altura, pero hay que tener cuidado con que no cuelguen los pies, porque entonces el asiento de la silla crea una presión en las piernas cortando la circulación. La solución entonces podría ser poner libros o tacos de folios bajo los pies, para que la rodilla esté en un ángulo de 90º.

Ahora se habla mucho del efecto de las pantallas en la salud ocular, ¿cómo debe ser la iluminación cuando trabajamos con un ordenador tantas horas al día?

Una vez que tenemos la silla y la mesa, nos ocupamos de la luz, y lo primero es controlar de dónde viene. El error más común que solemos cometer es ponernos de espaldas a la ventana, porque eso crea mucho reflejo de la luz en la pantalla que es perjudicial para la visión. No se debe poner tampoco la mesa frente a la ventana, porque entra mucha cantidad de luz que puede cegarnos. Lo ideal es que podamos regular la cantidad de luz, tanto de día como de noche y que la luz venga de la izquierda, si eres diestro, o de la derecha si eres zurdo. Otro punto importante: la pantalla del ordenador debe estar a una distancia tal que no tengas que apoyarte en la mesa para leer. La referencia es que al estirar el brazo la palma de la mano llegue a la pantalla.

Si utilizas gafas para leer, ¿qué debes tener en cuenta?

Cuidado con las gafas progresivas, que no son recomendables para trabajar en el ordenador porque su campo de visión es muy estrecho. Para el ordenador deberíamos tener unas gafas ocupacionales: la mitad superior de la lente está regulada para distancia media para el ordenador, y la mitad inferior de la lente es para ver de cerca, para leer y escribir los papeles que puedo tener en la mesa. Cuando estoy en la oficina no necesito visión de lejos. Y esto tan sencillo la gente no lo sabe, los ópticos suelen recomendar las gafas progresivas pero para el ordenador es un error, hace que tengas que inclinar el cuello para mirar de frente y tener una visión óptima. Las gafas ocupacionales, a diferencia de las progresivas, no tienen visión de lejos, solo visión media y de cerca, lo cual es perfecto para la oficina y evita que tengas que forzar la postura cervical para ver bien.

¿Y para los que trabajamos con ordenadores portátiles?

Aquí el problema es que las manos y los ojos no están a la misma altura, tienen unos 40 o 50 cms. de diferencia, y el teclado y la pantalla están unidos. El laptop debería ser una solución temporal, nunca definitiva. Si vamos a usar el portátil todo el día, tenemos que decidir si vamos a usarlo como teclado o como pantalla, y comprarnos la parte que necesitemos, para poder situar la esquina de la pantalla a la altura de los ojos. Hay que separar el teclado de la pantalla. Y usar un ratón.

¿Por qué crees que a la gente le cuesta más invertir en una buena silla para trabajar en casa, que, por ejemplo, en un teléfono móvil?

La gente no entiende realmente lo que cuesta desarrollar una buena silla, las horas de diseño industrial e investigación ergonómica qué implica. Los vendedores de muebles modernos que todos conocemos han hecho mucho daño en esto. Diseñan lo que yo llamo “piezas Frankenstein”, uniendo respaldos, reposabrazos y asiento, y añadiéndoles un pistón, para lograr un resultado estético y cumplir con los requisitos básicos de la regulación. Eso cuesta poco de diseñar y de fabricar. Pero una buena silla es aquella en la que el asiento y el respaldo están perfectamente sincronizados con el cuerpo, que se mueven al mismo ritmo que el cuerpo, y eso es muy difícil y costoso de hacer. Lo mínimo que debe hacer una silla es sujetar la pelvis, porque es la base de toda la columna, y si no lo hacemos falla el fundamento y todo lo demás no tiene sentido. Por eso yo no creo que una buena silla deba costar menos de 500 euros. Es como si Rafa Nadal se comprase sus raquetas en un comercio de marca blanca, o Usain Bolt se comprase sus zapatillas en la tienda de la esquina. Si tu trabajo es estar sentado 8 horas, tienes que tener la herramienta adecuada, y una silla Frankenstein no te va a sujetar realmente el cuerpo. Entonces, ¿una silla de 1.200 euros como la Aeron de Herman Miller es cara? Yo pienso que no. Si haces el cálculo, tiene una garantía de 12 años, con lo que sale a 100 euros al año. Teniendo en cuenta los 10 meses de trabajo, esto serían 10 euros al mes, 2,5 a la semana. ¿Tú no pagarías eso por una buena silla que te dejara como nuevo? Nos gastamos mucho más en comer o en otras cosas, así que el precio es una cuestión de percepción. Una silla es una inversión en salud.

Has mencionado la silla Aeron de Herman Miller…

Creo que es la quintaesencia de las sillas de trabajo. Su creador la llamaba “the sitting machine”, la máquina de sentarse. Físicamente no es muy estética, es una silla técnica, pero para mí es el estándar de oro de la industria, es la silla de referencia, ergonómicamente hablando. Y créeme que me he sentado en muchas sillas a lo largo de mis casi 30 años de carrera. ¿Es cara? Una silla de 0,5 euros al día no me lo parece. En estos momentos es lo mejor que hay en el mercado si hablamos de ergonomía.

¿Y en temas de sostenibilidad?

Lo más sostenible es no consumir, por tanto, merece la pena comprar piezas que duren el máximo tiempo posible. Una buena silla puede que te dure toda tu vida laboral. Otro punto importante es que, al tener una rejilla en el respaldo, la ventilación evita que sudemos excesivamente y tengamos que recurrir al aire acondicionado. Su nombre, Aeron, viene de la frase “sitting on air”.

¿Qué te parecen los espacios dedicados al teletrabajo que están sacando los fabricantes y plataformas como Ikea, Amazon, etc.?

Me parece que se basan en un concepto de diseño y precio. Seguramente  las sillas que venden sí sean ergonómicas desde el punto de vista técnico, porque la normativa así lo exige en temas de que el ángulo del respaldo y la altura y reposabrazos son ajustables, pero desde el punto de vista biomecánico, es decir, de cómo se mueve el cuerpo, esas sillas no son ergonómicas porque no se mueven contigo, te dejan la pelvis al desnudo, el asiento seguramente se incline hacia delante cuando te inclinas hacia atrás, creando presión en las piernas. Desde el punto de vista ergonómico-técnico, sí, desde el punto de vista biomecánico, no. Y esto ha hecho mucho daño porque la gente cree que una silla como esta es apta, y en un par de años ya se han estropeado, con el consecuente perjuicio a la columna y al medioambiente. Como decía Bill Stumpf (diseñador de la silla Aeron junto con Don Chadwick) el cuerpo humano no tiene una sola línea recta, somos antropomorfos, y por eso una buena silla de trabajo no debe tener una sola línea recta y debe responder al movimiento.

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