Colaboración de Marta Asenjo Villamayor, Psicóloga Sanitaria en Pons Psicología.

Han pasado muchos meses desde que el trabajo se implantó en nuestra vida como una forma normal y habitual de trabajo.

Desde una perspectiva psicológica, es normal que la situación social actual produzca desgaste. El efecto actualmente conocido como “fatiga pándemica” es un efecto emocional normal ante un estado de ansiedad mantenido durante tanto tiempo. Éstas emociones pueden estar afectando a la motivación laboral, que puede decrecer ante la ausencia de estímulos positivos derivados del trabajo presencial.

Desde Work and Home sabemos que no podemos cambiar la situación que vivimos, pero podemos ofrecer algunas herramientas que nos ayudan a fomentar el bienestar con el teletrabajo.

RESPETA TU SITUACIÓN PERSONAL

No eres una máquina, no vas a poder ser productivo de igual manera todos los días. Una de las dificultades del teletrabajo es la necesidad de combinarlo con la vida familiar. Estar en casa muchas veces no puede separarse de las obligaciones del hogar. Es importante ser conscientes de que aparte de trabajadores, somos humanos. Por eso, habrá días en los que emocionalmente no puedas dar lo mejor de ti y tú productividad se vea reducida. ¡Date permiso!

Además, no podemos olvidar la situación en la que nos encontramos. Cualquiera de nosotros puede estar pasando por una situación personal o familiar delicada. Por ello, como superiores sería positivo hablar con aquellos trabajadores a los que podamos percibir más desconcentrados o menos productivos y conocer en qué estado se encuentran.

SEPARA LOS ESPACIOS

Si es posible, crea un espacio que sea distinto a tu habitación. Si esto no es posible, crea un espacio en tu propia habitación orientado al teletrabajo. Es importante que ese espacio no lo uses durante todo el día para otras cosas. Los días que te encuentres especialmente desgastado intenta no usar el ordenador para tu tiempo de ocio.

También es importante que el espacio esté lo más ordenado posible. Crear un espacio atractivo y que produzca sensación de calma, tiene influencia directa sobre el bienestar. No es lo mismo trabajar en un espacio repleto de cosas y en el que no podamos disponer de sitio suficiente para movernos libremente y poner los documentos que necesitamos. Si a esto le sumamos disponer de un espacio agradable y en el que apetezca estar, aumentaremos la sensación positiva de pasar tiempo en ese lugar.

Cuando los niveles de motivación son bajos y los de ansiedad son altos, es preferible parar y tomarse unos minutos para recomponerse

MEDITA Y DEDICA TIEMPO A CUIDARTE

Cuando notes que la situación te desborda, tus emociones y tu cuerpo te están avisando de que algo no está funcionando bien. A veces, la ansiedad nos avisa de estarnos dedicando poco tiempo y puede que no estemos atendiendo bien a nuestras necesidades.

Cuando los niveles de motivación son bajos y los de ansiedad son altos, es preferible parar y tomarse unos minutos o el tiempo necesario y posible para recomponerse. La productividad no es posible si nos sentimos descuidados. Por ello, proponemos que te levantes a la hora necesaria para ducharte y vestirte. No te dejes llevar por la pereza y abandones tu autocuidado, el cuerpo no deja de ser nuestra presentación. Si cuidamos el cuerpo, aumentamos la sensación de bienestar con nosotros mismos.

La meditación puede ser una rutina a incluir antes o después de trabajar como forma de coger fuerzas o desconectar. Se trata de un entrenamiento que tiene efectos directos sobre el estado emocional.

NO TE OLVIDES DE LOS RATITOS DE DESCANSO

No solo es importante descansar al acabar el horario laboral. También hay que tratar de llevar horarios parecidos a los que tenemos durante la jornada laboral. Es decir, si habitualmente entro a las 8, trata de respetar esto salvo en situaciones excepcionales. Además, puedes incluir tu pausa habitual para el café o la hora de comida, aunque tardes menos tiempo en comer. Suprimir los tiempos de transporte puede hacer que se trabaje más horas de las que el cuerpo puede aguantar. El agotamiento mental tiene efectos sobre el cuerpo, sobre todo cuando no nos permitimos recuperarnos.

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