¿Afecta el teletrabajo de manera diferente a hombres y mujeres? Un estudio de Trescom publicado esta semana por Observatorio de RRHH, afirmaba que para la mayoría de las directivas (88%) el teletrabajo ha sido positivo, pero la realidad ofrece otra visión algo menos optimista para las profesionales con hijos pequeños.

Un estudio llevado a cabo por la Universidad de Yale, concluye que las madres sufren una desventaja de género en el entorno del teletrabajo, ya que es más probable que trabajen con sus hijos presentes, sus tareas domésticas aumentan cuando trabajan desde casa y son más propensas a declarar depresión, ansiedad y soledad que sus maridos.

Independientemente de la atención que presten sus parejas al desequilibrio de género en la educación de los hijos, lo cierto es que las madres de niños pequeños y en edad escolar suelen ser las principales cuidadoras. Y a ellas les resulta más difícil gestionar sus responsabilidades maternas y laborales a distancia durante situaciones de confinamiento o crisis sanitaria como la actual.

EL TELETRABAJO DEBE SER UNA OPCIÓN, NO UNA OBLIGACIÓN

En una encuesta realizada recientemente por Work & Home entre directivos de recursos humanos, un 86% manifestaba su intención de seguir con un modelo de trabajo híbrido una vez acabada la pandemia. Si este deseo se confirma, es importante evitar contribuir a esta disparidad de género. La premisa parece clara:  el teletrabajo debe ser una opción, no una obligación.

Al igual que los padres y madres recurren a la escuela como una forma de guardería, las madres se han dado cuenta de que la oficina puede suponer una ruptura con sus roles domésticos, y un factor de igualdad frente a ellos con sus parejas. El estudio de la Universidad de Yale descubrió que las madres eran las que más sufrían por el choque entre el papel doméstico y el profesional al trabajar desde casa. Trabajar fuera de casa crea una clara demarcación entre estos roles que se desdibuja al trabajar desde casa.

Una amiga con niños pequeños que pasaban por un periodo de enseñanza online, a la que llamaré A., me decía recientemente “Ir a la oficina es una liberación, en casa tengo que estar constantemente esquivando a los niños y al final siento que no hago nada bien, ni el trabajo ni atender a mis hijos. Es muy frustrante”.

Las empresas que se plantean un enfoque de trabajo a distancia permanente o híbrido deben tener en cuenta las circunstancias personales de sus empleados

TELETRABAJO SÍ, PERO CON MATICES

En este momento en que en España Gobierno y agentes sociales se han puesto de acuerdo en una nueva ley del teletrabajo, el atractivo para las empresas de abordar esta nueva modalidad es evidente, y la mayoría de los equipos de recursos humanos están analizando las posibilidades de teletrabajo de los diferentes puestos de sus empresas. Además de la satisfacción de sus empleados, se logra reducir costes de oficina y se apuesta por un modelo de vida más sostenible. Pero los empleadores no deben obviar el factor de género. Es necesario adaptar las circunstancias del teletrabajo para las madres, o cualquier otra persona, que tengan dificultades trabajando desde casa. Deberían tener la opción de volver a la oficina incluso si sus puestos se han considerado adecuados para trabajar a distancia.

Es importante señalar que este problema no se resuelve con la vuelta de los niños al colegio, porque las madres de niños pequeños seguirán cuidando a sus hijos en casa. Muchos padres decidirán ahorrarse los gastos del cuidado de los niños y de la atención posterior si al menos uno de los dos trabaja desde casa.

No se trata sólo de acomodar las preferencias subjetivas. La investigación muestra importantes problemas de salud mental para muchas madres que trabajan a distancia debido a la crisis sanitaria. El teletrabajo ha alterado el equilibrio entre el trabajo y la vida privada de muchas personas de una manera que nunca imaginaron, y las empresas que se plantean un enfoque de trabajo a distancia permanente o híbrido deben tener en cuenta las circunstancias personales de sus empleados, para que el teletrabajo se convierta en una ayuda, y no en una amenaza, para la conciliación.

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